INDUSTRIA ALIMENTARIA
Control de la calidad del agua y sistemas de tratamiento en las industrias: cárnicas, hortofrutícolas y lácteas
En todos los procesos en los que se utilice agua, ya sea para limpieza, incorporación al producto final o alimentación de máquinas de refrigeración o calderas, es necesario la adecuación de la misma al uso concreto.
En sectores como el hortofrutícola, conserveras, ganadero, mataderos, bebidas (agua, vino, cava y cerveza), el agua es un elemento esencial. Las calidades de agua que tenemos, en la mayor parte de nuestra geografía, obligan a realizar diferentes tratamientos de adecuación.
Tratamientos habituales en este tipo de industrias: filtración, descalcificación, ósmosis, cloración, ultravioleta y tratamiento de circuitos (calderas y refrigeración)
Industria cárnica
Es una actividad que tiene un consumo elevado de agua que debe cumplir con requerimientos de potabilidad y adecuación mediante diferentes tratamientos, como descalcificación u ósmosis en los circuitos de calentamiento. El uso del dióxido de cloro en el agua de entrada o en la limpieza en el circuito de canales es una excelente solución por su alto poder oxidante y la reducción en la generación de trihalometanos. Este tipo de industrias generan un importante volumen de aguas residuales que deben ser tratadas por alto contenido de sustancias contaminantes.
Industria hortofrutícola
En el lavado de frutas, verduras y hortalizas, el agua entra en contac- to directo con el producto. El objetivo de esta operación es la eliminación de los sólidos y la desinfección. La elección de las tecnologías y productos es esencial para garantizar el objetivo y evitar el deterioro de los productos. Para la desinfección se utiliza, cada vez más, el dióxido de cloro por su elevada capacidad de oxidación y porque no aporta sabor ni olor al producto final. Las propuestas deben contemplar un plan de recuperación del agua de lavado.
Industria láctea
El Real Decreto 1728/2007, de 21 de diciembre, regula las normas de control que deben cumplir las empresas que desarrollan la actividad en el sector lácteo.
El agua, por lo general, no interviene en la elaboración y no se incorpora al producto final, salvo en la salmuera para el salado de los quesos o el lavado de la mazada. Se toma como referencia que el consumo total de agua puede llegar a ser de hasta 9 litros por litro de leche cruda.
Para qué se utiliza el agua
Industria cárnica
Es una actividad que tiene un consumo elevado de agua que debe cumplir con requerimientos de potabilidad y adecuación, según se recoge en el Real Decreto 614/2024, de 2 de julio, por el que se modifica el Real Decreto 487/2022, de 21 de junio, por el que se establecen los requisitos sanitarios para la prevención y el control de la legionelosis. mediante diferentes tratamientos, como descalcificación u ósmosis en los circuitos de calentamiento. El uso del dióxido de cloro en el agua de entrada o en la limpieza en el circuito de canales es una excelente solución por su alto poder oxidante y la reducción en la generación de trihalometanos. Este tipo de industrias generan un importante volumen de aguas residuales que deben ser tratadas por su alto contenido de sustancias contaminantes.
El análisis de las mejoras en los procesos en los que interviene el agua, debe contemplar la minimización en el consumo y la recuperación, como elementos esenciales de las propuestas técnicas
La monitorización de los parámetros de calidad del agua y su gestión a distancia , deben formar parte de las soluciones de tratamiento
Solicita una auditoría gratuita, nos desplazamos a tu instalación para realizar la valoración, el resultado de la misma se te entregará en un informe para el análisis interno de las propuestas.
Industria hortofrutícola
En el lavado de frutas, verduras y hortalizas, el agua entra en contacto directo con el producto. El objetivo de esta operación es la eliminación de los sólidos y la desinfección. La elección de las tecnologías y equipos es esencial para garantizar el objetivo y evitar el deterioro de los productos. Para la desinfección se utiliza, cada vez más, el dióxido de cloro por su elevada capacidad de oxidación y porque no aporta sabor ni olor al producto final. Las propuestas deben contemplar un plan de recuperación del agua de lavado.
Los tratamientos que se realizan en este tipo de industrias son: cloración del agua de entrada (para potabilizar), filtración, dosificación de un desinfectante, como el dióxido de cloro y recuperación del agua de lavado
Solicita una auditoría gratuita, nos desplazamos a tu instalación para realizar la valoración, el resultado de la misma se te entregará en un informe para el análisis interno de las propuestas.
Industria láctea
El Real Decreto 1728/2007, de 21 de diciembre, regula las normas de control que deben cumplir las empresas que desarrollan la actividad en el sector lácteo.
El agua, por lo general, no interviene en la elaboración y no se incorpora al producto final, salvo en la salmuera para el salado de los quesos o el lavado de la mazada. Se toma como referencia que el consumo total de agua puede llegar a ser de hasta 9 litros por litro de leche cruda.
En la industria láctea el agua se utiliza para funciones auxiliares de limpieza, generación de vapor o enfriamiento. El 85 % del agua sale como efluente. Una adecuada elección y gestión de los procesos ayuda a reducir los vertidos que, por su composición, requieren del correspondiente tratamiento antes de ser incorporados al cauce público
Los tratamientos que se realizan en este tipo de industrias son: cloración (para potabilizar), filtración y descalcificación
Solicita una auditoría gratuita, nos desplazamos a tu instalación para realizar la valoración, el resultado de la misma se te entregará en un informe para el análisis interno de las propuestas.
Control de la calidad del agua, sistemas de tratamiento
En todos los procesos en los que se utilice agua, ya sea para limpieza, incorporación al producto final o alimentación de máquinas de refrigeración o calderas, es necesario la adecuación de la misma al uso concreto.
En sectores como el hortofrutícola, conserveras, ganadero, mataderos, bebidas (agua, vino, cava y cerveza), el agua es un elemento esencial. Las calidades de agua que tenemos, en la mayor parte de nuestra geografía, obligan a realizar diferentes tratamientos de adecuación.
Tratamientos habituales en este tipo de industrias: filtración, descalcificación, ósmosis, cloración, ultravioleta y tratamiento de circuitos (calderas y refrigeración)
Industria cárnica
Es una actividad que tiene un consumo elevado de agua que debe cumplir con requerimientos de potabilidad y adecuación mediante diferentes tratamientos, como descalcificación u ósmosis en los circuitos de calentamiento. El uso del dióxido de cloro en el agua de entrada o en la limpieza en el circuito de canales es una excelente solución por su alto poder oxidante y la reducción en la generación de trihalometanos. Este tipo de industrias generan un importante volumen de aguas residuales que deben ser tratadas por alto contenido de sustancias contaminantes.
El análisis de las mejoras en los procesos en los que interviene el agua, debe contemplar la minimización en el consumo y la recuperación, como elementos esenciales de las propuestas técnicas
La monitorización de los parámetros de calidad del agua y su gestión a distancia , deben formar parte de las soluciones de tratamiento
(Indicar la normativa que se aplica al uso del agua en la industria cárnica)
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Industria hortofrutícola
En el lavado de frutas, verduras y hortalizas, el agua entra en contac- to directo con el producto. El objetivo de esta operación es la eliminación de los sólidos y la desinfección. La elección de las tecnologías y productos es esencial para garantizar el objetivo y evitar el deterioro de los productos. Para la desinfección se utiliza, cada vez más, el dióxido de cloro por su elevada capacidad de oxidación y porque no aporta sabor ni olor al producto final. Las propuestas deben contemplar un plan de recuperación del agua de lavado.
Solicita una auditoría gratuita, nos desplazamos a tu instalación para realizar la valoración, el resultado de la misma se te entregará en un informe para el análisis interno de las propuestas.
Industria láctea
El Real Decreto 1728/2007, de 21 de diciembre, regula las normas de control que deben cumplir las empresas que desarrollan la actividad en el sector lácteo.
El agua, por lo general, no interviene en la elaboración y no se incorpora al producto final, salvo en la salmuera para el salado de los quesos o el lavado de la mazada. Se toma como referencia que el consumo total de agua puede llegar a ser de hasta 9 litros por litro de leche cruda.
Para qué se utiliza el agua
En la industria láctea el agua se utiliza para funciones auxiliares de limpieza, generación de vapor o enfriamiento. El 85 % del agua sale como efluente. Una adecuada elección y gestión de los procesos ayuda a reducir los vertidos que, por su composición, requieren del correspondiente tratamiento antes de ser incorporados al cauce público
Sistemas de tratamiento
Respecto a los sistemas de tratamiento de aguas en la industria alimentaria, en función de la procedencia del agua, es necesario elegir la solución más idónea para obtener la calidad requerida.
Los tratamientos más usuales son:
Filtración: para eliminar la materia en suspensión y partículas sólidas en general
Potabilización, cuando no es agua de red: se hace mediante adición de hipoclorito o dióxido de cloro para eliminar la contaminación bacteriana y prevenir la que se pudiera originar en el recorrido por conductos hasta el punto de utilización.
Descalcificación: mediante procesos de intercambio iónico, eliminando las sales de calcio y magnesio que afectan negativamente por la generación de depósitos calcáreos, reduciendo la eficacia de los productos utilizados en la limpieza o el intercambio de calor en los procesos de calentamiento.
Ósmosis inversa: cuando se utilizan calderas de vapor o circuitos de enfriamiento, el agua que los alimenta debe estar exenta de sales, en valores aproximados al 90 %. La tecnología de ósmosis inversa proporciona esta calidad.
El diseño y control de los procesos clave en el ahorro de agua y energía
La elección de los componentes, automatismos y sistemas de gestión, son claves para conseguir un funcionamiento eficiente y que minimice el consumo de agua en estas operaciones. Hay tecnologías que incorporan sistemas de gestión para que se pueda realizar el control de los parámetros que marcan la eficacia y eficiencia en los procesos: lectura en continuo de la turbidez, dureza residual, conductividad, cloro libre y pH, pueden ser monitorizados a distancia. De esta forma, permiten gestionar de inmediato las necesidades de intervención.
Solicita una auditoría gratuita, nos desplazamos a tu instalación para realizar la valoración, el resultado de la misma se te entregará en un informe para el análisis
